PACHO GALÁN: EL REY DEL MERECUMBÉ
Adlai Stevenson Samper Editorial La Iguana Ciega, 2006 160 páginas
Revista Semana Arcadia, Diciembre de 2006 (pág. 51)
Russell Farnsworth

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Ya existía una estupenda biografía de Lucho Ber­múdez, su colega y a ve­ces rival: Maestro de maestros, es­crita por José Arteaga. La figura de Pacha Galán reclamaba, des­de hace rato, un documento de la misma altura. Con el libro de Adlai Stevenson queda saldada esa deuda. Ahora sólo falta, para equilibrar, que alguien investi­gue la vida de Edmundo Arias, ese tercero cuya música no es menos interesante.

Pero a lo que vamos: Pacho Galán merecía una investigación así de completa porque, en la le­yenda de la música tropical co­lombiana, siempre se menciona­ban las similitudes con Bermúdez y nunca habían sido tan claras las diferencias. Después de leer el li­bro, uno oirá de manera distinta esas clásicas grabaciones y sabrá distinguir entre el estilo de Car­men de Bolívar y el de Soledad del Atlántico.

Una anécdota resume estos conceptos. Pacho Galán graba la primera versión de "Ay, cosi­ta linda" en Medellín en 1955, pero queda descontento. Al año siguiente le confiesa a su baterista, Pompilio Rodríguez, lo siguiente: "iOye, Pampilio! El merecumbé que me grabaron en Medellín... ¡Eche! Esa vaina sabe a porro, a cartagenero".

Pompilio trabaja entonces en un nuevo arregla y produce una versión más cercana al jazz. La pri­mera queda como rareza del sello Sonolux. La segunda, publicada por Tropical (hoy parte del catalogo de Discos Fuentes) le da la vuelta al mundo. Es que antes es­taba, en palabras del maestro, "mal sincopada". La rivalidad entre or­questas de porro y merecumbé no era violenta, pero sí ingeniosa. El éxito de "Ay, cosita linda" en 1956 promueve una respuesta de Lucho Bermúdez cuyo estribillo dice: "¿Qué ha pasado con el porro que ahora es merecumbé?"

Ya desde las primeras páginas. este libro nos cuenta que Galán solía encargar a Estados Unidos las partituras de Tommy Dorse)". "y las que no se conseguían, Pacho las sacaba del disco". Ese nexo el jazz puede comprobarse escucha de la versión grabada por Nat King Cole en 1958: los arreglos son casi iguales; la diferencia está en la voz y el inconfundible acento de Cole: “Anochei, anochei soñé contigou”...

Y la biografía sigue, explorando la creación de otros ritmos que fueron menos populares (¿Alguien recuerda hoy el tuqui-tuqui, el jalaito o el mecemece?), la aventura de crear su propia disquera (Pachito Records) y la experiencia de grabar el primer disco en estéreo que salió en Barranquilla (Estereofonía)

No hay un orden cronológico estricto en Pacho Galán: El Rey del merecumbé, lo cual dificulta las cosas cuando se usa como texto de consulta. En cambio, la lectura desprevenida se verá bien sazonada con flashbacks y un estupendo archivo fotográfico.